Haz tu pedido en: https://enekadistribuciones.blogspot.com.es
Eneka Distribuciones - Comercializadora Oficial de El Candelario

 

Los campanos de Abiada

 

Se celebra desde 1840 y marca el final de la labor del pastor en la vigilancia del ganado de los vecinos del Valle durante el verano.
Antaño, en la noche anterior, los mozos de la zona, dirigidos por el “mozo mayor”, hacían acopio de campanos por los pueblos y los subían hasta el puerto, con el lógico algarabío, para encampanar a las reses y prepararlas para la posterior "pasá". Conseguir colocar los campanos a las vacas sueltas en el puerto resultaba una árdua tarea. Los nuevos mozos que se sumaban a la fiesta, debían además de pagar “la tasa” (vino y tabaco), ser víctimas de las duras novatadas, como embadurnarles sus caras con moñiga. Esa noche, el vaquero y su mujer preparaban la cena para convidar a los mozos, a base de migas. 
Actualmente, al día siguiente, una vez llegado el ganado a Abiada, las mozas del pueblo engalanaban a los animales con unos arcos de flores de papel previamente confeccionados. Arrejuntadas las vacas en la campa del pueblo, el vaquero y la vaquera representan para los vecinos las “charlas”, que tienen en el refugio del puerto, de cuando ella le llevaba la comida a su cabaña y le ponía al día de las noticias y los cotilleos ocurridos en la comarca. La caracterización de esas “charlas”, casi siempre con toques pícaros, son el deleite de los vecinos de Abiada, pese a que siempre alguno sale malparado.
Anselmo Romero y Santos de Cos, vecinos de Abiada, alentaron y mantuvieron esta tradición hasta el fin de sus días, redactando los diálogos de aquellas “charlas” y logrando mantener la expectación de los asistentes a la fiesta.