La Danza de las Lanzas de Ruiloba

Uno de los elementos etnográficos característicos de Ruiloba, es la Danza de las Lanzas, una de las más antiguas de Cantabria. Su origen data del siglo XVI. En aquel entonces, cuando los guerreros no combatían con su espada por haber paz, bailaban con ella. Una de las leyendas, dice que el capitán Velarde, y que natural de Ruiloba, combatió en Flandes, originó esta danza de victoria en cuyo final se alzaba erguido al jefe o se le invitaba a pasar por debajo de los arcos que las lanzas presentaban. Velarde regresó de Holanda, con parte de sus hombres; muchos de ellos eran de aquellas tierras y muy belicosos. Estos guerreros originaron numerosos altercados con los pueblos vecinos, especialmente del Valle de Cabezón de la Sal.  Castraron a un “cabalIero”, sólo por tratar de casarse en Ruiloba.  Ésta, podría ser una de las explicaciones que dan lugar, a que del palo que sostiene el danzante, que están amarradas dos pelotas, que supuestamente hacen alusión a los testículos del hombre de Cabezón.

La danza es sencilla y airosa y, dura unos veinte minutos, tiene un enorme contenido artístico y se puede definir como la “Danza del Valor”. Al son del tamborilero se practica este baile en honor a la Virgen de los Remedios, que coincide con su festividad. Integran la danza 21 mozos que sostienen en sus manos varas en representación de lanzas, pintadas a dos colores o forradas con papeles o cintas, realizando multitud de hábiles ejercicios en torno a ellas. El rabonero o zaguero marca las variantes de la danza a golpe de castañuelas, mientras el pelotero con su borleado palo establece las entradas de los grupos, y el zorromoco se encarga de distraer a los danzantes con sus piruetas.
En el transcurso del baile, el ritmo se acelera, hasta que al final uno de los danzantes es alzado sobre una plataforma de varas, o bien se forma un complicado y vistoso arco triunfal con sus entrelazadas lanzas.

El origen de La Danza de Ibio constituye uno de los típicos tópicos de nuestro folclore. Se cree que la danza de Ibio tiene origen milenario, dándose representaciones totalmente ridículas, ejecutando el baile con sus danzantes, vestidos con pieles casi trogloditas. La realidad es que, al comienzo de los años treinta del siglo XX, Matilde de la Torre, fundadora de la Agrupación "Voces Cántabras", basándose en la "Danza de las Lanzas" de Ruiloba, creó esta coreografía espectacular, con el acompañamiento de la caracola y el tambor, y rodeándola de un aire legendario.
En enero de 1932, a pesar de no tratarse de una pieza puramente folclórica, La Baila de Ibio se convirtió en la auténtica protagonista de la fiesta anual de la "Sociedad Inglesa de Danzas Folclóricas", consiguiendo una gran ovación del público que llenaba el Royal Albert Hall de Londres, tal y como la propia Matilde de la Torre recordaba tiempo después, emocionada, en sus artículos recopilados, bajo el título "La Montaña en Inglaterra".