La Danza de los Arcos

Es un baile de romería cuyo origen se remonta a las fiestas medievales. Los danzantes llevan arcos de colores, bajo los cuales efectúan diferentes giros. La música de acompañamiento suele estar dividida en dos partes (danza y contradanza) y es interpretada por piteros o dulzaineros, y más antiguamente, en algunas zonas del Oriente, por tamboriles (silbu y tamboril).
    Una figura  importante en la Danza de Arcos, además del capitán o guiante y los partidores, es el llamado "zorromoco", "rabonero", "rabón" o "bastonero", ataviado con pieles de cordero y empuñando un alto garrote, en cuyo extremo tenía atada una vejiga y un campano. Se trata de un personaje encargado de divertir al público con sus piruetas, manteniendo al mismo tiempo suficientemente abierto, el corro de espectadores para que la danza pueda desarrollar holgadamente todas sus vistosas evoluciones.
    Se recogen danzas de arcos en Trasmiera, San Miguel de Aras, Toranzo, Cabezón de la Sal, Isla, Liérganes, entre otros, siendo el Oriente de Cantabria donde más arraigo han tenido.